martes, 11 de enero de 2011

Muéstrame todos esos paraísos envueltos, enséñame de esas enclaustradas palabras, que la ilusión inspire los soneto que vendrán, la locura excitante de tu voz en la vereda..
Arráncame el alma con un suspiro violento, estaré contigo siempre en silencio, amor que soltaste lo que odio en relevantes conspiraciones traviesas
En un momento lleno de saberes, existo un poco más en tu presencia, la magnífica experiencia del acordeón de fondo, en una única explicación de la insipiente y dudosa procedencia de tanto interés, la lujuria cubierta, y el descontento que estalla de felicidad, la estrella marítima contrae un poco de su esquema y aplica eternas cadenas de un siniestro aullido de la caja que guarda la más reciente explicación de poesía.

No hay comentarios:

Publicar un comentario